lunes, 15 de septiembre de 2008

Malditos Fresones

¿Recuerdas aquel verano en que todo fue pop? Aquel verano duró varios años y empezó tras publicar Spicnic el single Al amanecer (1997) de Los Fresones Rebeldes. No es que nos olvidemos de Family, La Buena Vida o Le Mans, no hay duda de que éstos fueron imprescindibles para la existencia de nuestros protagonistas pero tampoco debemos olvidar que con su presencia descarada y sin prejuicios los Fresones permitieron a muchos otros grupos semejantes (ética o estéticamente) salir a la luz.
Pero comencemos por el principio. Los Fresones Rebeldes nacen en 1984 aunque en aquella etapa sólo duran unos días quedando aletargados en un rincón de la memoria de Felipe. El gran protagonista de esta historia transita por otros grupos , experiencias que no le dejan buen sabor de boca e incluso le hacen desistir de sus aficiones musicales. En 1993 Felipe conoce a Miguel, personaje de doble vida, formal científico de día y músico alternativo con gusto por los sonidos lo-fi en sus ratos libres. La mecha ya está encendida aunque la colaboración se limita por el momento a los grupos liderados por ambos sin existir un proyecto común. El siguiente encuentro es con el trío formado por Cristina (que será bajista), Eugénia (cogerá la guitarra) e Inés (que aportará su voz), ahora si se puede decir que Los Fresones Rebeldes acaban de (re)nacer. También comienza lo que será tónica habitual del conjunto, los cambios en la formación; Inés abandona y es sustituida por Ceci que es sustituida por la primera antes de regresar, esta vez sin reemplazar a nadie. La situación es la que sigue, Felipe en la batería, Miguel a los teclados y guitarra, Inés y Ceci cantan, Cristina con el bajo y Eugénia a las seis
cuerdas.
Se graba el citado single Al amanecer con la independentísima Spicnic que se convierte en un éxito relativamente importante dando paso a la grabación de un Lp. ¡Es que no hay manera! que sale a finales de 1997 en Subterfuge, compañía con mayor capacidad y experiencia. Los
Fresones llegan a cifras de ventas en torno a los 20.000 ejemplares, a sonar en las radiofórmulas y la emisión repetida del videoclip de Al amanecer. Más adelante sonarán
incluso en un anuncio de un importante banco. ¿La fórmula? Los Fresones engañan a la gente
cantando bonitas canciones con melodías de tiempos mejores.
A lo largo del 98 son llamados de todas partes para tocar, son la sensación con una parte de polémica, eso sí. Todo parece fantástico y maravilloso como en alguna de sus canciones, pero
resulta que parte del grupo no están dispuestos al sacrificio que implica tener trabajos o estudios y girar por toda España los fines de semana. La solución es simple, el dúo vocal es
sustituido por Eva y el abandono de Eugénia da paso a que Felipe coja la guitarra y a que Sergi, baterista con todas las de la ley, se incorpore a la banda. La fama adquirida, las horas de radio que se gastan hablando (bien o mal) de ellos, las entrevistas y reportajes en revistas y periódicos ajenos al movimiento “indie” los convierte en modelo y justificación para muchos
otros (TCR, Vacaciones, Juniper Moon, La Casa Azul, La Pequeña Suiza, Galáctica...). Un incipiente movimiento al que se le pondrán tantas etiquetas como grupos, periodistas o fans (tontipop, colajetpop, acnépop, piruletapop...) algunos de ellos puestos con mala leche, envidia o por simples prejuicios.
El tiempo pasa, en 1998 se publican Tributo a Pepito Sex en el Club del Single de Elefant y el single Creo que me quiere en Spicnic, en 1999 Subterfuge lanza Medio drogados que será el adelanto del segundo Lp y cuyo título tendrá cierta polémica (se dice que para sonar en algunas radios hubo de titularse Medio drogados (de amor), no coment). En el esperado año 2000 se publica el no menos deseado segundo “largo”, Éxitos 99. Un disco que los confirma
como unos superlativos creadores de canciones pop; temas de Felipe, Miguel, Cristina y un par de versiones. El sonido ha mejorado, el grupo tiene más recursos, los arreglos son mejores, muchos detractores se han cambiado de bando y sin embargo... la inocencia o ingenuidad que habían convertido ¡Es que no hay manera! en una obra única y genial ya no están presentes. Tal vez por ello, o porque un grupo lo es por la unión de un ídem de personas, cada una con su carácter, sus sueños y actitudes lo que era reconocido como complementariedad en la música se convierte en incompatibilidad fuera. Felipe, fan del pop clásico de los 60 dispuesto a todo por el grupo, a hacerlo crecer en todos sus aspectos, Miguel con tendencias “arties” y un poco retraído en lo que al grupo se refiere, no son la mejor combinación para mantener la sociedad. No hubo “malos rollos”, al menos no trascendieron, simplemente en el verano de 2001 en Alburquerque dieron su último y emocionante concierto, Los Fresones Rebeldes se despidieron de la única forma que podían, haciendo disfrutar a la gente.
Discografía aquí.

1 comentario:

TokyoBunnie dijo...

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